jueves 7 de abril de 2011

¡Estamos hasta la madre!



Este es un país hermoso, todos lo reconocemos. Pero vivimos desde hace cuatro años una guerra estúpida emprendida por un patán con afanes de legitimación. La sangre se vierte en nuestras calles todos los días, pero los políticos se ufanan de sus logros en este sinsentido que no hace más que quitarnos padres, madres y hermanos. Daños colaterales mínimos – dicen ellos con tal cinismo que nos deja pasmados. ¿Qué vida vale tan poco para decir que es mínima? El costo social de esta guerra es enorme. Pero ninguno de nuestros “gobernantes” – que hacen todo, menos gobernar – quiere darse cuenta de ello. Vale más un interés extranjero, que la voz del pueblo. Ésta es la realidad de México y ¡estamos hasta la madre!

Si el bien de los mexicanos es lo que importa, como tanto presumen los políticos en los discursos oficiales, ¿por qué no escuchar a los que proponen soluciones alternas a esta estupidez llamada guerra? Para nosotros es fácil la respuesta: a ellos no les importa. Y digo ellos, porque esa casta en el poder es todo menos México. México hoy sangra, pero también clama, grita por un cambio de rumbo. Si seguimos como vamos, terminaremos en el colapso. ¿Acaso no lo ven ustedes desde las cumbres de su poder?

Si no pueden contener la caja de Pandora que han desatado, reconózcanlo. La cagaron, sí. Busquemos entonces nuevas soluciones y dejen de empecinarse en una guerra que nos cuesta a nosotros, los ciudadanos. No es secreto para nadie que la mayoría de las muertes han sido civiles ¿por qué entonces difamar la memoria de los muertos? ¡Ya basta de sus mentiras oficializadas!

Y basta también de la indiferencia del mexicano. De esos apáticos – tristemente numerosos – que cree que las cosas son, y que nada se puede hacer al respecto. Nosotros somos el país, no aquellos encumbrados que reniegan de la realidad de un México que grita y marcha harto de tanta sangre. Sí, una marcha no es suficiente; pero es un comienzo. Las manifestaciones ciudadanas son una protesta que se justifica precisamente en la libre participación de quienes acuden a ellas. Pero cómo podemos ejercer verdadera presión si muchos prefieren quedarse cruzados de brazos, aceptando con resignación una vida plagada de miedo. Es triste, tristísimo, que el individualismo carcoma la unidad nacional, y que ya nada importe salvo que le suceda a uno. Tanta indiferencia también nos tiene hasta la madre.

Es cierto que las bandas criminales se hacen cada día más poderosas. Pero debemos preguntarnos si acaso sus filas no se engrosan a falta de verdaderas oportunidades laborales para tantos que hoy son más estadísticas que personas. Y más aún, busquemos el fallo en nuestro esquema social que ha permitido que veamos con normalidad las cabezas cercenadas, los cuerpos disueltos en acido, las torturas y las otras tantas atrocidades cometidas todos los días por ambos bandos.

No se trata de buenos o malos. Todos somos mexicanos; pero en algún momento algo nos pasó. Y hoy henos aquí, matándonos entre nosotros sin tregua ni razón. La guerra no es, ni nunca fue la solución. Este momento es un parteaguas en nuestra historia. O dejamos que la inercia de la guerra nos conduzca al colapso; o buscamos nuevas soluciones ajenas al capricho de uno cuantos, aspirando a dejar de vivir con miedo. Las cosas no pueden seguir como hasta ahora, lo digo y lo repito: ¡estamos hasta la madre!

4 enredos:

**kadannek** dijo...

Tengo una sensación amarga y hasta me siento avergonzada por no estar al tanto de lo que ocurre. Sea como sea lo más cierto es cuando dices "todos somos mexicanos" porque al final no se trata de partidos, de un lado o del otro, sino que cualquier decisión que se tome por parte del gobierno (sea de la inclinación que sea) afecta a toda la sociedad, prácticamente sin exclusión. Tu grito, tu protesta me llega fuerte, pero debe llegar a los ciudadanos de México principalmente; Resignarse ante todo lo que pase no sólo es mera indiferencia, sino ignorancia. Una postura tan desinteresada hablará mal del pueblo y seguirá dañando al pueblo, que es lo que realmente constituye una sociedad.

Terrible la injusticia, el abandono de ideales, el sin-sentido de la guerra, la falta de valor para con la vida humana y en todas sus formas. Siempr es hora de cambiar, siempre es hora de mejorar. No hay que quedarse en las intensiones, sino en las acciones. Un grito como el tuyo es un gran paso, pues sólo pides un alto, una solución verdadera.

**kadannek** dijo...

Disculpa, pero qué ganas de gritar contigo.

**kadannek** dijo...

Qué pasó con "La otra voz"!? No me digas que suprimiste el blog D:!

Яakro dijo...

Kadannek: Gracias. A mí, la inspiración me llegó de un querido poeta mexicano cuyo hijo fue asesinado (Javier Sicilia). No es el primero que grita de dolor por justicia, y lamentablemente tampoco será el último. Hacemos lo que está en nuestras manos, y por eso yo trato de no permitir que la gente viva en la indeferencia; a veces cuesta trabajo, pero me gusta pensar que al menos hago algo. Respecto a tú última pregunta: la respuesta la encontrarás en mi perfil.