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| ghost of a women - lucifers-angel-6 |
¿Somos mujeres y hombres iguales? Apelando al valor intrínseco de cada vida humana, la respuesta es un rotundo sí. Por otro lado, también es importante reconocer que la diferencia de género puede conllevar diferencias de otras índoles (el embarazo, por ejemplo). Sin embargo, aseverar que estas diferencias se prolongan a las esferas de la inteligencia y la calidad humana, es ridículo. Ideas como ésta nacen más de una tradición encaminada a reforzar el dominio del hombre sobre la mujer, que de reflexiones serias. Ahora bien, si por naturaleza humana tendemos a querer dilatar nuestra hegemonía a todos los ámbitos de la vida, era esperable entonces que, aún dentro de la misma especie, un género buscara encumbrarse como el superior. El hombre – en su afán beligerante – asestó el primer golpe, y con ello las mujeres quedaron relegadas durante milenios.
Hoy en día, las mujeres pugnan por libertad e igualdad. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, ellas mismas demuestran – a través de sus acciones – que están dispuestas al sometimiento. La mujer moderna es contradictoria, en tanto que se ampara en la retórica de la igualdad y el feminismo ante cualquier agresión a su condición, pero por otro lado suele aceptar las imposiciones morales colectivas que se le asignan. Tenemos entonces a una mujer que busca reivindicarse, pero que a la vez demanda la mayor caballerosidad por parte del hombre. Ésta es una mujer que ambiciona la equidad sólo cuando le conviene; la misma que exige paridad de oportunidades laborales, pero que se indigna ante el menor roce de una sátira. La verdadera libertad de la mujer llegará sólo cuando se redima de su actual contradicción, sin preferencias ni vicisitudes.
Si bien la contradicción es el mayor problema de la mujer moderna, la misoginia es el eterno lastre del hombre en la búsqueda de la equidad. Y algo particularmente curioso es cómo varios de los más afamados pensadores de la historia, han sido también algunos de los más grandes misóginos. ¿A qué se debe este desprecio a la mujer por parte de mentes brillantes? ¿Será acaso algún tipo de miedo proyectado, de posturas válidas ignoradas en aras de lo políticamente correcto, o simplemente de argumentos mal entendidos?
Para la mente poco crítica, leer a Schopenhauer o Nietzsche (por ejemplo) enumerando los vicios de la condición femenina, podría significar una acertada justificación a las ataduras con que vivieron – y siguen viviendo – las mujeres a lo largo y ancho del orbe.
“Ellas mismas [las mujeres] continúan siendo inocentes, triviales y limitadas de inteligencia. Permanecen toda su vida como niños grandes, una especie de intermedio entre el niño y el hombre.” – dice Schopenhauer en su polémico ensayo sobre las mujeres. Nietzsche apuntaría más tarde: "Las mujeres tienen muchos motivos para avergonzarse; en la mujer hay mucha pedantería, superficialidad, suficiencia, presunciones ridículas, licencia, e indiscreción oculta.”
En mi opinión, Schopenhauer es mucho menos justificable que Nietzsche. Si bien el primero también afirma que “Las mujeres más absortas por el presente, gozan más de él que nosotros”, lo hace con todo el afán de calificarlas de triviales, dándoles como único propósito el servir al hombre para apartarlo de sus tribulaciones a través de su insignificancia. Schopenhauer encarna al arquetipo de misógino; aquel que desprecia la condición femenina basado en meras impresiones y probablemente como resultado de un conflicto personal con ellas. Su postura es una proyección de miedos e inseguridades.
Nietzsche, por otro lado, es un personaje más difícil de descifrar. Si bien muchas de sus frases pueden parecernos increíblemente misóginas, debemos recordar que gran parte de su obra se funda en la crítica a la humanidad; así bien, la crítica a la mujer, más que ser un caso aislado, se puede sumar a la total intención de sus escritos. El ataque a la mujer, entonces, no busca entronizar al hombre, si no que persigue la equidad al no otorgar condescendencias. Más aún, Nietzsche está consciente de las diferencias que conllevan los dos géneros y encamina su crítica a los puntos débiles de cada uno de ellos. De esta forma, ataca a las mujeres que han despreciado sus valores naturales y que se niegan a sí mismas como fuerza principal de la vida, es decir arremete contra su contradicción. Así, Nietzsche reniega – a priori – de las primeras feministas, caracterizadas por una retórica del desprendimiento; para en su lugar esgrimir una crítica de la equidad fundada en el reconocimiento de las diferencias.
Mujeres y hombres somos intrínsecamente iguales, pero a la vez somos diferentes. Los géneros funcionan entonces como fuerzas antagónicas, que más que buscar destruirse una a la otra, deben aspirar a sintetizarse en una humanidad complementada por sus dos polos. El reto radica en el pacto implícito de nuestras sociedades, mediante el cual las mujeres admiten roles impuestos y los hombres aceptan imponerlos. Como fuerza creadora, le corresponde a la mujer parir una nueva visión de sí misma, alejada de contradicciones y fiel a su naturaleza. Permitir, e incluso alentar esta nueva concepción, es menester del verdadero hombre moderno.

3 enredos:
Bom dia
Muita filosofia para entender o que sempre foi assim e assim irá continuar a ser.
Homens e mulheres são iguais em conhecimentos, direitos, liberdades, justiça ou até mesmo na arte de criar.
As maiores antíteses situam-se nas qualidades psíquicas e físicas de cada um.
Sempre que um homem se introduz nessas características próprias da mulheres sairá um aborto, uma fantochada, um erro fatal. E inversamente será identica a situação. Quando a mulher se introduz com masculinidade.
A riqueza do ser humano é complementarem-se cada um com as suas próprias características.
Fica bem um homem ser gentil e cativar o olhar de uma dama e sentir-se desejado....
Fica bem uma dama cuidar-se para ser vista e desejada pelos homens.
Elas tem o gosto da ternura e da suavidade. A sua perspicácia entra pelos olhos dos machos e leva-as ao o desejo de serem amadas por eles.
Gostei de ler e perdi-me em comentários.
Bom final de semana.
Sólo abogo por la igualdad de derechos. En todo lo demás, por las diferencias. Entre hombres y mujeres, entre mujeres diferentes, entre hombres distintos...
Igualdad de derechos, no de personas. Me da igual el género. Cada uno debería buscar su propia definición de femeneidad y masculinidad en función a sus vivencias, su genética, sus raíces, y vivir en función a. Me temo(al menos para mí) que tanto feminismo como machismo, como cualquier discurso al respecto marca líneas. Que cada uno se ponga las suyas personales. Si una mujer quiere vivir sola, que lo haga. Si quiere ser ama de casa, que lo haga. Sólo pido que tenga la oportunidad de hacerlo sin recibir críticas de ningún sector. ¿Quién soy yo para juzgar?
Un abrazo, interesantísimo tema
Luis: Creo que he comprendido la mayor parte de tu comentario, y la parte que más me ha llamado la atención fue: "A riqueza do ser humano é complementarem-se cada um com as suas próprias características"... No podría estar más de acuerdo. Gracias por pasar.
Elena: "Igualdad de derechos, no de personas". Me parece que en ello radica el meollo del asunto... Y en mi opinión, el primer peso debe ser desentendernos de condicionamientos inecesarios. gracias por tu comentario.
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